Espacios anónimos donde se esconde la soledad. Donde nadie quiere quedarse.






Estas imágenes exploran una parte de la vida cotidiana de quienes habitan estos espacios urbanos sin identidad. Fueron tomadas desde un punto fijo, con una cámara montada en un trípode, con una paciencia casi documental. Las fotografías muestran fachadas impersonales, muros sin historia visible, sujetos en constante movimiento o en pausa a la espera de continuar su camino. Cada escena registra el paso de cuerpos desconocidos que cruzan el encuadre sin encontrarse ni dejar rastro de su presencia.
Inspirado en el concepto de no-lugar formulado por el antropólogo Marc Augé, este proyecto plantea que ocurre en aquellos espacios que ya no albergan la memoria, ni las relaciones humanas; Sino, que se convierte en lugares de tránsito: aeropuertos, autopistas, supermercados, salas de espera, estaciones de tren. Todos comparten una condición funcional, son lugares concebidos no para ser habitados, sino para ser atravesados. Son lugares sin raíces, sin historia, sin identidad.
Los espacios que aquí se presentan funcionan como escenarios del anonimato. Planos repetitivos, desprovistos de cualquier rasgo personal, sirven de marco a una coreografía involuntaria: la de ir y de venir, la de quienes solo están de paso, la de quienes quizá nunca vuelvan a cruzarse.