Estas figuras solitarias que se desvanecen se funden con la materia existente en el espacio. Nuestra memoria es también, los espacios en el que alguna vez existimos.







Muchas de las edificaciones que fueron testigo de nuestras vivencias terminan por desaparecer. ¿Qué relación existe entre estos espacios y las personas que estuvieron allí ?
El crecimiento de las ciudades y sus transformaciones alteran estas estancias que habitamos, hasta el punto de hacerlas desaparecer. Fueron nuestros hogares o algunos de ellos lugares transitorios. Sin embargo, allí se tejieron nuestras historias, se forjaron nuestros recuerdos. Estos espacios nos vieron envejecer.
Varios de estos lugares que ahora están deshabitados, presenciaron nuestro nacimiento y algunos continuaron estando ahí al momento de nuestra partida. Volver a estos lugares es rememorar que aun estamos vivos.
Después de varios años, nosotros también terminaremos por ser, esos trazos que desaparecen en esos mismos espacios que presenciaron nuestra existencia. Nosotros nos extinguimos junto con ellos.
Estas fachadas se asemejan al soporte sensible existente en la fotografía. Estas reaccionan a todo lo que se posa frente de ellas, son sensibles a la luz y a la oscuridad. Cuando observamos estas ruinas, estamos confrontando dos momentos: el presente que se acumula en todas esas fisuras, causadas por el tiempo. Pero también, el pasado, pues estamos asistiendo al recuerdo de quienes en algún momento estuvieron presentes allí.
Estas figuras solitarias que se desvanecen se funden con la materia existente en el espacio. Nuestra memoria es también, los espacios en el que alguna vez existimos.