La sombra se convierte en una representación de lo ausente, pero también puede interpretarse como una metáfora para comprender la presencia efímera de lo tangible, de nuestra propia existencia.













De la ausencia de lo material a la permanencia de lo intangible
La existencia de todo lo material —animales, plantas y seres humanos— está sujeta a lo efímero, en un proceso constante de transformación hasta su desaparición. En este contexto, la sombra se presenta como una representación de lo ausente y, al mismo tiempo, como una metáfora de la transitoriedad de la existencia. Su carácter evanescente nos confronta con nuestra propia fragilidad, funcionando como un recordatorio de la condición finita de la vida.
A partir de esta reflexión, el proyecto se centra en la fotografía de fragmentos de plantas, cuya rápida descomposición evidencia la fragilidad de lo vivo en el tránsito entre existencia y desaparición. La captura de sus sombras no solo registra una silueta, sino una fusión entre luz, oscuridad y materia que, al reproducirse, se convierte nuevamente en objeto físico. Las variaciones de opacidad y luminosidad generan profundidad y volumen, evocando cualidades pictóricas que cuestionan los límites entre fotografía y pintura, al tiempo que plantean la imagen como representación de una ausencia.
Cette exploration s’étend au lien entre image et langage, tous deux conçus comme des tentatives de préserver l’éphémère. Tout comme la photographie retient le visible, l’écriture fixe ce qui, autrement, disparaîtrait. Le choix des mots, liés à l’idée de présence et d’absence, renforce cette relation, tout comme la référence aux origines de la photographie, telles que la chambre noire et le négatif, où l’image naît de l’interaction entre la lumière et l’obscurité. Dans ce processus d’inversions et de transformations, la photographie non seulement matérialise l’ombre, mais permet également au tangible de perdurer au-delà de sa disparition.